miércoles, 31 de diciembre de 2014

El último verso no escrito




Se me ha escapado entrelazado con el espacio inexistente del embozo plegado al borde de la cama el último verso no escrito.

Desdibujado en la penumbra ha impreso su huella en los surcos de mi frente encadenando palabras susurradas al oído en la noche gigante.

Se ha escapado el poema aun no escrito por la pendiente del alma. Anclado  por el frío tiembla perezoso retozando en el cerebro.

El cuerpo, laxitud total, no responde. Las ideas montadas en  brioso corcel cabalgan desbocadas en las sombras

Nada. Un leve cascabeleo trepida a través del alba. Humo fundido en la noche. Nada.         

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