viernes, 14 de agosto de 2015

A dos niñas




Se me ha puesto seria el alma entre orvallo y brumas de silencio que ruedan loma abajo manchadas por el verde del camino.

Es de atardecida cuando rola el viento de poniente estrellándose en las nubes que aplastan los sueños.

Se arrastran, mortecinos, los gritos de las niñas abandonadas a su suerte y una campana monótona llora su desconsuelo, hora tras hora, gota a gota, acompañando el duelo.

La rabia se suma al dolor y el dolor a la impotencia. Tristeza, todo es tristeza.


3 comentarios:

  1. Maica este escrito me ha llegado hasta lo más profundo del ser, mejor expresado imposible....

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  2. Maica este escrito me ha llegado hasta lo más profundo del ser, mejor expresado imposible....

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    1. Gracias Dalila!! Ojalá la repulsa sea absoluta hacia monstruos semejantes.

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