viernes, 15 de junio de 2018

Embajador de luz

Se me ha quedado tu olor impreso en la piel

aleteando en nubecillas fragantes

 que incitan al encuentro.


Has dejado tu esencia

 como un receptáculo de amor

 en la tarde lluviosa y gris.


Aspiro con intensidad tu aroma

 buceando en la ternura del recuerdo

 que alienta sonrisas.


Cierro los ojos y dejo que tu espíritu

 se apodere del cuarto

 que hace unos instantes te contenía.


Siento el contacto de tu mano

 la caricia de tu mirada

 la luz de tu alma vertida sobre mi cara.


Has dejado tu olor como el mejor de los presentes

 junto a la calidez del abrazo

 y el susurro de tu voz.


En esta tarde lluviosa, convaleciente y festiva

en la que has venido a visitarme,

embajador de luz, repartiendo primaveras.



         A Pedro 

                                                                                                                                                                                    

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