La vida se asoma tímida, impetuosa
surgen tiernos brotes de las ramas
ayer ateridas de frío, hoy desafiantes
se abren en abanico hacia el sol.
La vida renace como un caudal
que atropella pesares y cambia
con su embestida floral, el paisaje
y el alma se alborota y ríe como un niño.

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