En qué recóndito paraje
se pierde su espuma
de olas blancas
su cielo bruñido en
añil
su inmensa extensión
fundida con el
horizonte
su brisa marina que
acaricia el alma.
Dónde su rumor que
acuna en la noche
dónde su brillo de
plata
dónde sus arenas
blancas
su murmullo de siglos
su entrega, su
esperanza
su libre albedrío
su promesa permanente
su fuerza, su calma.
Dónde está el mar
perdido en la bruma
del tiempo
que no acierto a
vislumbrarlo.
