Durante un tiempo
creí en el milagro
pensé que lo
irrealizable se había hecho realidad
que el mundo me
regalaba la dicha de tenerte
fructífero, amable,
tierno, dúctil, acorde
me creí afortunada
por haberte encontrado
realmente lo creí.
Creí que era posible
lo imposible
que el presente se
enraizaba con el mañana
que la vida me hacía
el mejor de los regalos
y creí en ti, mi
milagro, y creí en mí, de nuevo
y creí en un nosotros
que abría
la puerta a la
esperanza.
A pesar de todo y de
todos
de veras lo creí.

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